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A menudo me siento y me concentro en escuchar lo que mi alma me quiera contar...¿quieres leerlo?

miércoles, 23 de diciembre de 2015

EL TIEMPO PASA

No se desvanece el deseo de sentir
tus brazos rodeándome.
No ha matado el tiempo este ansia
que tiene mi boca de andar buscando tu piel.

No se ha llevado el viento las caricias
que me pueblan,
esas mismas que me hacen una manta
para proteger mi cuerpo del frío.

No se marchitan los besos que plantas
en mí, crecen y se expanden llegando
a lo mas hondo,
cubriendo las grietas de mi piel de porcelana,
dejando mi cuerpo cubierto de terciopelo.

No se apaga este fuego que se aviva
cuando me miras,
que me quema el pecho cuando me tocas.
Fuego que devora mis pesadillas
convirtiéndolas en cenizas que se elevan
lejos de mi mente.

No se extinguen las palabras que me bullen
en las yemas de mis dedos
cuando te pienso,
cuando cierro los ojos y cabalgo
entre esta historia que surgió de la nada.

No pierdes el poder de calmarme los miedos,
de frenarme las prisas con un solo roce,
el poder de enseñarme quien soy
cuando me olvido de mí,
de mirarme por dentro y verme el alma desnuda.


   ELI,15





domingo, 6 de diciembre de 2015

SETECIENTOS

Setecientas lunas que han visto mis ojos,
setecientas noches en las que me acunan tus besos antes de dormir.
Setecientos son los días que llevo guardando en mi caja de tesoros
todos tus besos, 
a veces la abro y cojo alguno muy despacito 
para que no se estropee y entonces rebusco alguna caricia 
de las que guardo en la misma caja, 
una de esas caricias en las que mi cuerpo se estremece 
y mis ojos se empañan volviéndose borrosos por el exceso 
de ternura que lucha por aparecer en forma de lagrima,
y me la pruebo y siento de nuevo esa paz que me invade
siempre que estoy en tus brazos.

Setecientas son las formas en las que siento que me quieres,
sin susurrar palabras que son frágiles y se desmontan, 
porque así me quieres tu, 
me quieres con tus ojos, me quieres con tus manos
y con tus labios. 

Setecientos días que pasan deprisa enredados
entre risas y miradas, 
entre palabras sin sentido que se escapan 
las mañanas de domingo bajo las sábanas.

Setecientos días en los que me llevas 
cogida de la mano suavemente, 
sin apretar,
de manera que el aire pase a través de nuestros dedos.

…Y así pasan tantos días sin que me haya dado cuenta
de que tengo tu nido construido en mi pecho 
y que duerme un pájaro hermoso dentro. 
  
    ELI,15








domingo, 22 de noviembre de 2015

MOMENTOS

Son esos momentos en los que me miras
con ojos chispeantes,
en los que acaricias mi mejilla con tus dedos.
Esos momentos en los que el mundo esta quieto,
las hojas se quedan suspendidas en el aire,
la llama de la vela, inmóvil y no existe nada mas
que esas caricias en mi mejilla,
que esos ojos que me miran curiosos.

Es esa manera tan bonita que tienes
para decirme que me quieres,
que te importo,
que conmigo se te olvidan los tonos grises
del día.
Es esa forma en la que no hay lugar para
las palabras, no hacen falta tus te quieros
porque tus ojos, tus labios, el calor de la palma de tus manos,
todo me lo chilla en silencio y es mi boca la que dispara
porque no sabe estar callada,
porque se me agolpan en el pecho y me queman por dentro.

Son esos momentos en los que nuestras manos se palpan,
nuestros cuerpos se hablan,
y no quedan rincones en mí en los que no habite una huella de tus labios,
recónditos espacios en los que se encuentran atisbos de tu piel,
un rastro de tu paso por mi vida, de tu paso por mi cuerpo,
que se arquea ante ti, que tiembla bajo el calor de tus caricias.

Es esa forma que tienes de abrazarme,
de hacerme un ovillo y besarme en el pelo
cuando duermo,
y tocarme sin darte cuenta, porque mi cuerpo te llama
y me recuesto en la isla pacifica de tus brazos
que me transportan a la calma, a la paz.

Son esos momentos que se me graban en el alma y amenazan con quedarse.

ELI,15