En una ocasión, un león se aproximó hasta un lago de aguas despejadas para calmar su sed y, al acercarse a las mismas, vió su rostro reflejado en ellas y pensó: "¡Vaya!, este lago debe ser de este león. Tengo que tener mucho cuidado con él"Atemorizado, se retiró de las aguas pero tenía tanta sed que regresó a las mismas. Allí estaba otra vez el "león". ¿Que hacer? la sed lo devoraba y no había otro lago cercano. Retrocedió. Unos minutos después volvió a intentarlo y, al ver al "león" abrió las fauces amenazadoramente, pero al comprobar que el otro "león" hacía lo mismo, sintió terror.Salió corriendo, pero ¡era tanta la sed! Lo mismo varias veces de nuevo, pero siempre huía espantando. Pero como la sed era tan intensa, tomó finalmente la decisión de beber agua del lago sucediera lo que sucediese. Así lo hizo.Y al meter la cabeza en las aguas, ¡El "león " desapareció!.
Muchos de nuestros temores son imaginarios. Sólo cuando los enfrentamos, desaparecen. No dejes que tu imaginación descontrolada usurpe el lugar de la realidad ni te pierdas en las creaciones y reflejos de tu propia mente.
BIENVENIDO
A menudo me siento y me concentro en escuchar lo que mi alma me quiera contar...¿quieres leerlo?
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lunes, 11 de marzo de 2013
miércoles, 19 de septiembre de 2012
LA ULTIMA CENA
Existe una anécdota del gran pintor, escultor e inventor Leonardo Da
Vinci, acerca de su pintura "La Última Cena", una de sus obras más
copiadas y vendidas en la actualidad.
Tardó 10 años en hacerla ( aunque he leido por ahi que fueron 15) debido a que era muy exigente al buscar a las personas que servirían de modelos.
Tuvo problemas en iniciar la pintura porque no encontraba al modelo para representar a Jesús, quien tenía que reflejar en su rostro pureza, nobleza y los más bellos sentimientos... así mismo debía poseer una extraordinaria belleza varonil.
Por fin, encontró a un joven con esas características, fue el primero que pintó.Después fue localizando a los 11 apóstoles, a quienes pintó juntos, dejando pendiente a Judas Iscariote, pues no daba con el modelo adecuado. Éste debía ser una persona de edad madura y mostrar en el rostro las huellas de la traición y la avaricia, por lo que el cuadro quedó inconcluso por largo tiempo, hasta que le hablaron de un terrible criminal que habían apresado. Fue a verlo y era exactamente el Judas que él quería para terminar su obra, por lo que solicitó al alcalde le permitiera al reo que posara para él.
El alcalde, conociendo la fama del maestro Da Vinci, aceptó gustoso y llevaron al reo custodiado por 2 guardias y encadenado al estudio del pintor.
Durante todo el tiempo el reo no dio muestra de emoción alguna de que había sido elegido para modelo, mostrándose demasiado callado y distante. Al final Da Vinci, satisfecho del resultado, llamó al reo y le mostró la obra.
Cuando el reo la vio, sumamente impresionado cayó de rodillas llorando. Da Vinci, extrañado, le preguntó el por qué de su actitud, a lo que el preso respondió: "Maestro Da Vinci, ¿es que acaso no me recuerda?". Da Vinci observándolo le contesta: "No, nunca antes lo había visto".
Llorando y pidiendo perdón a Dios el reo le dijo: "Maestro, yo soy aquel joven que hace 9 años usted escogió para representar a Jesús en este mismo cuadro".
Eli¨12
Tardó 10 años en hacerla ( aunque he leido por ahi que fueron 15) debido a que era muy exigente al buscar a las personas que servirían de modelos.
Tuvo problemas en iniciar la pintura porque no encontraba al modelo para representar a Jesús, quien tenía que reflejar en su rostro pureza, nobleza y los más bellos sentimientos... así mismo debía poseer una extraordinaria belleza varonil.
Por fin, encontró a un joven con esas características, fue el primero que pintó.Después fue localizando a los 11 apóstoles, a quienes pintó juntos, dejando pendiente a Judas Iscariote, pues no daba con el modelo adecuado. Éste debía ser una persona de edad madura y mostrar en el rostro las huellas de la traición y la avaricia, por lo que el cuadro quedó inconcluso por largo tiempo, hasta que le hablaron de un terrible criminal que habían apresado. Fue a verlo y era exactamente el Judas que él quería para terminar su obra, por lo que solicitó al alcalde le permitiera al reo que posara para él.
El alcalde, conociendo la fama del maestro Da Vinci, aceptó gustoso y llevaron al reo custodiado por 2 guardias y encadenado al estudio del pintor.
Durante todo el tiempo el reo no dio muestra de emoción alguna de que había sido elegido para modelo, mostrándose demasiado callado y distante. Al final Da Vinci, satisfecho del resultado, llamó al reo y le mostró la obra.
Cuando el reo la vio, sumamente impresionado cayó de rodillas llorando. Da Vinci, extrañado, le preguntó el por qué de su actitud, a lo que el preso respondió: "Maestro Da Vinci, ¿es que acaso no me recuerda?". Da Vinci observándolo le contesta: "No, nunca antes lo había visto".
Llorando y pidiendo perdón a Dios el reo le dijo: "Maestro, yo soy aquel joven que hace 9 años usted escogió para representar a Jesús en este mismo cuadro".
Eli¨12
martes, 12 de junio de 2012
EL AMOR Y EL TIEMPO
Hubo un tiempo en el que en una isla muy pequeña, confundida con el paraíso,
habitaban los sentimientos como habitamos hoy en la tierra.
En esta isla vivían en armonía el Amor, la tristeza, y todos los otros sentimientos.
Un día en uno de esos que la naturaleza parece estar de malas, el amor se despertó
aterrorizado sintiendo que su isla estaba siendo inundada.
Pero se olvidó rápido del miedo y cuidó de que todos los sentimientos se salvaran.
Todos corrieron y tomaron sus barcos y corrieron, y subieron a una montaña bien alta,
donde podrían ver la isla siendo inundada pero sin que corriesen peligro.
Sólo el amor no se apresuró, el amor nunca se apresura.
Él quería quedarse un poquito más en su isla, pero cuando se estaba casi ahogando
el amor se acordó de que no debía morir.
Entonces corrió en dirección a los barcos que partieron y gritó en busca de auxilio.
La Riqueza, oyendo su grito, trató luego de responder que no podría llevarlo ya que
con el oro y con la plata que cargaba temía que su barco se hundiera.
Pasó entonces la Vanidad que también dijo que no podría ayudarlo,
una vez que el amor se hubiese ensuciado ayudando a los otros,
ella, la Vanidad, no soportaba la suciedad.
Por detrás de la Vanidad venía la Tristeza que se sentía tan profunda que
no quería estar acompañada por nadie.
Pasó también la Alegría, pero ésta tan alegre estaba que no oyó la súplica del amor.
Sin esperanza el Amor se sentó sobre la última piedra que todavía se veía
sobre la superficie del agua y comenzó a menguar.
Su llanto fue tan triste que llamó la atención de un anciano que pasaba con su barco.
El viejito tomó al Amor en sus brazos y lo llevó hacia la montaña más alta,
junto con los otros sentimientos.
Recuperándose, el amor le preguntó a la Sabiduría quién era el viejito que le había ayudado...
a lo que ésta respondió..... "El Tiempo"..... el Amor cuestionó: ...
"¿Por qué sólo el Tiempo me ayudó?".... La Sabiduría entonces respondió:
"Porque sólo el Tiempo tiene la capacidad de entender cuan valioso es el Amor" ....
habitaban los sentimientos como habitamos hoy en la tierra.
En esta isla vivían en armonía el Amor, la tristeza, y todos los otros sentimientos.
Un día en uno de esos que la naturaleza parece estar de malas, el amor se despertó
aterrorizado sintiendo que su isla estaba siendo inundada.
Pero se olvidó rápido del miedo y cuidó de que todos los sentimientos se salvaran.
Todos corrieron y tomaron sus barcos y corrieron, y subieron a una montaña bien alta,
donde podrían ver la isla siendo inundada pero sin que corriesen peligro.
Sólo el amor no se apresuró, el amor nunca se apresura.
Él quería quedarse un poquito más en su isla, pero cuando se estaba casi ahogando
el amor se acordó de que no debía morir.
Entonces corrió en dirección a los barcos que partieron y gritó en busca de auxilio.
La Riqueza, oyendo su grito, trató luego de responder que no podría llevarlo ya que
con el oro y con la plata que cargaba temía que su barco se hundiera.
Pasó entonces la Vanidad que también dijo que no podría ayudarlo,
una vez que el amor se hubiese ensuciado ayudando a los otros,
ella, la Vanidad, no soportaba la suciedad.
Por detrás de la Vanidad venía la Tristeza que se sentía tan profunda que
no quería estar acompañada por nadie.
Pasó también la Alegría, pero ésta tan alegre estaba que no oyó la súplica del amor.
Sin esperanza el Amor se sentó sobre la última piedra que todavía se veía
sobre la superficie del agua y comenzó a menguar.
Su llanto fue tan triste que llamó la atención de un anciano que pasaba con su barco.
El viejito tomó al Amor en sus brazos y lo llevó hacia la montaña más alta,
junto con los otros sentimientos.
Recuperándose, el amor le preguntó a la Sabiduría quién era el viejito que le había ayudado...
a lo que ésta respondió..... "El Tiempo"..... el Amor cuestionó: ...
"¿Por qué sólo el Tiempo me ayudó?".... La Sabiduría entonces respondió:
"Porque sólo el Tiempo tiene la capacidad de entender cuan valioso es el Amor" ....
martes, 24 de abril de 2012
PARABOLA DEL LAPIZ
- ¿Abuelo, estás escribiendo una historia que nos pasa a los dos? ¿Es, por casualidad, una historia sobre mí?
El abuelo dejó de escribir, sonrió y le dijo al nieto:
-
Estoy escribiendo sobre ti, es cierto. Sin embargo, más importante que
las palabras, es el lápiz que estoy usando. Me gustaría que tú fueses
como él cuando crezcas.
El nieto miró el lápiz intrigado, y no vio nada de especial en él, y preguntó:
- ¿Qué tiene de particular ese lápiz?
El abuelo le respondió:
-
Todo depende del modo en que mires las cosas. Hay en él cinco
cualidades que, si consigues mantenerlas, harán siempre de ti una
persona en paz con el mundo.
Primera
cualidad:Puedes hacer grandes cosas, pero no olvides nunca que existe
una mano que guía tus pasos.Esta mano la llamamos Dios, y siempre te
conducirá en dirección a su voluntad.
Segunda
cualidad: De vez en cuando necesitas dejar lo que estás escribiendo y
usar el sacapuntas. Eso hace que el lápiz sufra un poco, pero al final,
estará más afilado. Por lo tanto, debes ser capaz de soportar algunos
dolores, porque te harán mejor persona.
Tercera
cualidad: El lápiz siempre permite que usemos una goma para borrar
aquello que está mal. Entiende que corregir algo que hemos hecho no es
necesariamente algo malo, sino algo importante para mantenernos en el
camino de la justicia.
Cuarta
cualidad: Lo que realmente importa en el lápiz no es la madera ni su
forma exterior, sino el grafito que hay dentro. Por lo tanto, cuida
siempre de lo que sucede en tu interior.
Quinta
cualidad: El lápiz siempre deja una marca. De la misma manera, has de
saber que todo lo que hagas en la vida, dejará trazos. Por eso intenta
ser consciente de cada acción.
PAULO COELHO.
Esta va dedicada a mis chicas...
Elisa lidon
lunes, 23 de abril de 2012
ACEPTA LA VIDA TAL Y COMO ES
En el pueblo donde vivía
el maestro Hakuin, una joven se quedó embarazada. Su padre la presionó para
que revelara el nombre de su amante y al final, para escapar del castigo, la
joven dijo que era Hakuin. El padre no dijo nada más, pero cuando nació el niño
se los llevó a Hakuin, se lo arrojó y le dijo:
-Parece
que éste es tu hijo -agregando
toda clase de insultos.
El
maestro sólo dijo:
-¡Oh!,
¿es así? -y
tomó el bebé en sus brazos.
A partir
de este momento, a donde quiera que iba, llevaba el bebé consigo, envuelto en
la manga de su túnica. En noches de lluvia y tormenta iba a mendigar leche en
las casas vecinas. Muchos de sus discípulos, considerándole un hombre acabado,
se volvieron en contra suya y lo abandonaron. Hakuin no dijo ni una sola
palabra.
Mientras
tanto, la madre sintió que no podía tolerar la agonía de estar separada de su
hijo. Confesó entonces el nombre del verdadero padre y el padre de la joven
corrió a ver a Hakuin y se postró ante él rogándole que le perdonara.
Hakuin
solo dijo:
-¡Ah!,
¿es así? -y
le devolvió el niño.
Todo lo
que la vida trae está bien, absolutamente bien. Esta es la cualidad del espejo:
nada es bueno, nada es malo, todo es divino. Acepta la vida tal como es.cuento sufí.
Totalmente de acuerdo pero acaso es facil?
a veces tenemos que pasar en esta vida por momentos duros y desgarradores imposibles de aceptar, estamos programados para encontrar un porque a todas las leyes del universo y hay momentos en los que por mucho que lo busquemos no encontramos la respuesta.
Es entonces cuando nos dejamos envolver por esa maraña de sin sentidos que nos enrreda y no nos deja avanzar con claridad, y nos empeñamos y nos cegamos haciendo del momento toda una vida. Marcando ,con el veneno que nos causa no entender, todas las situaciones venideras, haciendo de lo bueno algo no tan bueno y ralentizando el motor de nuestra vida con esa pesada carga de lo que un dia no entendimos...
Deja que el universo haga encajar por ti todas las piezas de este maravilloso puzzle al que llamamos vida.
ELISA LIDON.
jueves, 2 de febrero de 2012
LA CARRETA VACIA
|
Caminaba con mi padre cuando el se detuvo en una curva y después de un pequeño silencio me preguntó:
Además del cantar de los pájaros, ¿escuchas alguna cosa más? Agudicé mis oídos y algunos segundos después le respondí: Estoy escuchando el ruido de una carreta. Eso es -dijo mi padre-. Es una carreta vacía. Pregunté a mi padre: ¿Cómo sabes que es una carreta vacía, si aun no la vemos? Entonces mi padre respondió: Es muy fácil saber cuándo una carreta está vacía, por causa del ruido. Cuanto más vacía la carreta, mayor es el ruido que hace. Me convertí en adulto y hasta hoy cuando veo a una persona hablando demasiado, interrumpiendo la conversación de todos, siendo inoportuna o violenta, presumiendo de lo que tiene, sintiéndose prepotente y haciendo de menos a la gente, tengo la impresión de oír la voz de mi padre diciendo: "Cuanto más vacía la carreta, mayor es el ruido que hace" La humildad consiste en callar nuestras virtudes y permitirle a los demás descubrirlas. Y recuerden que existen personas tan pobres que lo único que tienen es dinero. Y nadie está mas vacío que aquel que está lleno de sí mismo. |
jueves, 26 de enero de 2012
LA VASIJA AGRIETADA
El cuento para mis chicas de esta semana...
Un cargador de agua de la India tenía dos grandes vasijas que colgaban a los extremos de un palo que llevaba sobre los hombros. Una de las vasijas tenía varias grietas, mientras que la otra era perfecta y conservaba toda el agua al final del largo camino que tenía que recorrer a pie, desde el arroyo hasta la casa de su patrón, pero cuando llegaba, la vasija rota solo tenía la mitad del agua.
Durante dos años esto fue así, desde luego, la vasija perfecta estaba muy orgullosa de sus logros, pues se sabía perfecta. Pero la pobre vasija agrietada estaba muy avergonzada de su propia imperfección y se sentía miserable porque solo podía hacer la mitad de su trabajo.
Así que la tinaja quebrada habló al aguador diciéndole: “Estoy avergonzada y me quiero disculpar contigo porque debido a mis grietas solo puedes entregar la mitad de mi carga y solo obtienes la mitad del valor que deberías recibir.
El aguador apesadumbrado, le dijo compasivo: “Cuando regresemos a la casa quiero que te fijes en las bellísimas flores que crecen a lo largo del camino”. Así lo hizo la tinaja, y vio muchísimas flores hermosas a lo largo del trayecto, ero de todos modos se sentía apenada porque al final, solo quedaba dentro de sí la mitad del agua que debía llevar.
El aguador le dijo entonces “¿Te diste cuenta de que las flores solo crecen en tu lado del camino? Siempre he sabido de tus grietas y quise sacar el lado positivo de ello. Sembré semillas de flores a todo lo largo del camino por donde vas y todos los días las has regado. Si no fueras exactamente como eres, con todo y tus defectos no hubiera sido posible crear esta belleza”
Cada uno de nosotros tiene sus propias grietas, pero debemos saber que siempre existe la posibilidad de aprovechar las grietas para obtener buenos resultados.
Un cargador de agua de la India tenía dos grandes vasijas que colgaban a los extremos de un palo que llevaba sobre los hombros. Una de las vasijas tenía varias grietas, mientras que la otra era perfecta y conservaba toda el agua al final del largo camino que tenía que recorrer a pie, desde el arroyo hasta la casa de su patrón, pero cuando llegaba, la vasija rota solo tenía la mitad del agua.
Durante dos años esto fue así, desde luego, la vasija perfecta estaba muy orgullosa de sus logros, pues se sabía perfecta. Pero la pobre vasija agrietada estaba muy avergonzada de su propia imperfección y se sentía miserable porque solo podía hacer la mitad de su trabajo.
Así que la tinaja quebrada habló al aguador diciéndole: “Estoy avergonzada y me quiero disculpar contigo porque debido a mis grietas solo puedes entregar la mitad de mi carga y solo obtienes la mitad del valor que deberías recibir.
El aguador apesadumbrado, le dijo compasivo: “Cuando regresemos a la casa quiero que te fijes en las bellísimas flores que crecen a lo largo del camino”. Así lo hizo la tinaja, y vio muchísimas flores hermosas a lo largo del trayecto, ero de todos modos se sentía apenada porque al final, solo quedaba dentro de sí la mitad del agua que debía llevar.
El aguador le dijo entonces “¿Te diste cuenta de que las flores solo crecen en tu lado del camino? Siempre he sabido de tus grietas y quise sacar el lado positivo de ello. Sembré semillas de flores a todo lo largo del camino por donde vas y todos los días las has regado. Si no fueras exactamente como eres, con todo y tus defectos no hubiera sido posible crear esta belleza”
Cada uno de nosotros tiene sus propias grietas, pero debemos saber que siempre existe la posibilidad de aprovechar las grietas para obtener buenos resultados.
jueves, 19 de enero de 2012
LAS PUERTAS DEL CIELO Y EL INFIERNO
Este es el cuento que les he leido hoy a mis chicas,
me ha gustado muchisimo y soy totalmente consciente de que es asi...
Un guerrero, un samurai, fue a ver al Maestro Zen Hakuin y le preguntó: "¿Existe el infierno? ¿Existe el cielo? ¿Donde están las puertas que llevan a ellos ? ¿Por donde puedo entrar?".
Era un guerrero sencillo. Los guerreros siempre son sencillos, sin astucia en sus mentes, sin matemáticas. Sólo conocen dos cosas: La vida y la muerte. El no había venido a aprender ninguna doctrina; solo quería saber donde estaban las puertas, para poder evitar el infierno y entrar en el cielo.
Hauikin le respondió de una manera que sólo un guerrero podía haber entendido.
¿Quién eres?, le preguntó Hakuin.
"Soy un samurai", le respondió el guerrero, hasta el emperador me respeta".
Hakuin se rió y contestó "¿Un Samurai, tú?. Pareces un mendigo".
El orgullo del samurai se sintió herido y olvidó para que había venido. Sacó su espada y ya estaba a punto de matar a Hakuin cuando éste dijo: "Esta es la puerta del infierno. Esta espada, esta ira, este ego, te abren la puerta".
Esto es lo que un guerrero puede comprender.
Inmediatamente el samurai entendió.
Puso de nuevo la espada en su cinto y Hakuin dijo: "Aquí se abren las puertas del cielo.
La mente es el cielo, la mente es el infierno y la mente tiene la capacidad de convertirse en cualquiera de ellos. Pero la gente sigue pensando que existen en alguna parte, fuera de ellos mismos...El cielo y el infierno no están al final de la vida, están aquí y ahora. A cada momento las puertas se abren...en un segundo se puede ir del cielo al infierno, del infierno al cielo."
martes, 13 de diciembre de 2011
LAS CUATRO ESPOSAS
Había una vez un rey que tenía cuatro esposas. El
amaba a su cuarta esposa más que a las demás y la adornaba con ricas
vestiduras y la complacía con las delicadezas más finas. Sólo le daba lo
mejor.
También amaba mucho a su tercera esposa y siempre la exhibía en los reinos vecinos. Sin embargo, temía que algún día ella se fuera con otro.
También amaba a su segunda esposa. Ella era su confidente y siempre se mostraba bondadosa, considerada y paciente con él. Cada vez que el rey tenía un problema, confiaba en ella para ayudarle a salir de los tiempos difíciles.
La primera esposa del rey era una compañera muy leal y había hecho grandes contribuciones para mantener tanto la riqueza como el reino del monarca. Sin embargo, el no amaba a su primera esposa y aunque ella le amaba profundamente, él apenas si se fijaba en ella.
Un día, el rey enfermó y se dio cuenta de que le quedaba poco tiempo. Pensó acerca de su vida de lujo y cavilo:
- Ahora tengo cuatro esposas conmigo pero, cuando muera, estaré solo.
Así que le pregunto a su cuarta esposa:
- Te he amado mas que a las demás, te he dotado con las mejores vestimentas y te he cuidado con esmero. Ahora que estoy muriendo, ¿Estarías dispuesta a seguirme y ser mi compañía?
- ¡Ni pensarlo! -Contestó la cuarta esposa, y se alejó sin decir más palabras.
Su respuesta penetró en su corazón como un cuchillo afilado. El entristecido monarca le preguntó a su tercera esposa:
- Te he amado toda mi vida. Ahora que estoy muriendo, ¿Estarías dispuesta a seguirme y ser mi compañía?
- ¡No! -Contestó su tercera esposa- La vida es demasiado buena. Cuándo mueras, pienso volverme a casar!
Su corazón experimentó una fuerte sacudida y se quedó frío. Entonces preguntó a su segunda esposa:
- Siempre he venido a ti por ayuda y siempre has estado allí para mí. Cuando muera, ¿Estarías dispuesta a seguirme y ser mi compañía?
- Lo siento, no puedo ayudarte esta vez -Contestó la segunda esposa- Lo más que puedo hacer por tí es enterrarte.
Su respuesta cayó como un estruendoso relámpago que devastó al rey. Entonces escuchó una voz:
- Me iré contigo y te seguiré donde quiera que vayas.
El rey dirigió la mirada en dirección de la voz y allí estaba su primera esposa. Se veía tan delgaducha, sufría de desnutrición. Profundamente afectado, el monarca dijo:
- ¡Debí haberte atendido mejor cuando tuve la oportunidad de hacerlo!
En realidad, todos tenemos cuatro esposas en nuestras vidas.
Nuestra cuarta esposa es nuestro cuerpo. No importa cuánto tiempo y esfuerzo invirtamos en hacerlo lucir bien, nos dejará cuando muramos.
Nuestra tercera esposa son nuestras posesiones, condición social y riqueza. Cuando muramos, irán a parar a otros.
Nuestra segunda esposa es nuestra familia y amigos. No importa cuánto nos hayan sido de apoyo a nosotros aquí, lo más que podrán hacer es acompañarnos hasta el sepulcro.
Y nuestra primera esposa es nuestro alma, frecuentemente ignorada en la búsqueda de la fortuna, el poder y los placeres del ego. Sin embargo, nuestra alma es la única que nos acompañará donde quiera que vayamos.
Así que, ¡Cultívala, fortalécela y cuídala ahora! Es el más grande regalo que puedes ofrecerle al mundo. ¡Déjala brillar!
También amaba mucho a su tercera esposa y siempre la exhibía en los reinos vecinos. Sin embargo, temía que algún día ella se fuera con otro.
También amaba a su segunda esposa. Ella era su confidente y siempre se mostraba bondadosa, considerada y paciente con él. Cada vez que el rey tenía un problema, confiaba en ella para ayudarle a salir de los tiempos difíciles.
La primera esposa del rey era una compañera muy leal y había hecho grandes contribuciones para mantener tanto la riqueza como el reino del monarca. Sin embargo, el no amaba a su primera esposa y aunque ella le amaba profundamente, él apenas si se fijaba en ella.
Un día, el rey enfermó y se dio cuenta de que le quedaba poco tiempo. Pensó acerca de su vida de lujo y cavilo:
- Ahora tengo cuatro esposas conmigo pero, cuando muera, estaré solo.
Así que le pregunto a su cuarta esposa:
- Te he amado mas que a las demás, te he dotado con las mejores vestimentas y te he cuidado con esmero. Ahora que estoy muriendo, ¿Estarías dispuesta a seguirme y ser mi compañía?
- ¡Ni pensarlo! -Contestó la cuarta esposa, y se alejó sin decir más palabras.
Su respuesta penetró en su corazón como un cuchillo afilado. El entristecido monarca le preguntó a su tercera esposa:
- Te he amado toda mi vida. Ahora que estoy muriendo, ¿Estarías dispuesta a seguirme y ser mi compañía?
- ¡No! -Contestó su tercera esposa- La vida es demasiado buena. Cuándo mueras, pienso volverme a casar!
Su corazón experimentó una fuerte sacudida y se quedó frío. Entonces preguntó a su segunda esposa:
- Siempre he venido a ti por ayuda y siempre has estado allí para mí. Cuando muera, ¿Estarías dispuesta a seguirme y ser mi compañía?
- Lo siento, no puedo ayudarte esta vez -Contestó la segunda esposa- Lo más que puedo hacer por tí es enterrarte.
Su respuesta cayó como un estruendoso relámpago que devastó al rey. Entonces escuchó una voz:
- Me iré contigo y te seguiré donde quiera que vayas.
El rey dirigió la mirada en dirección de la voz y allí estaba su primera esposa. Se veía tan delgaducha, sufría de desnutrición. Profundamente afectado, el monarca dijo:
- ¡Debí haberte atendido mejor cuando tuve la oportunidad de hacerlo!
En realidad, todos tenemos cuatro esposas en nuestras vidas.
Nuestra cuarta esposa es nuestro cuerpo. No importa cuánto tiempo y esfuerzo invirtamos en hacerlo lucir bien, nos dejará cuando muramos.
Nuestra tercera esposa son nuestras posesiones, condición social y riqueza. Cuando muramos, irán a parar a otros.
Nuestra segunda esposa es nuestra familia y amigos. No importa cuánto nos hayan sido de apoyo a nosotros aquí, lo más que podrán hacer es acompañarnos hasta el sepulcro.
Y nuestra primera esposa es nuestro alma, frecuentemente ignorada en la búsqueda de la fortuna, el poder y los placeres del ego. Sin embargo, nuestra alma es la única que nos acompañará donde quiera que vayamos.
Así que, ¡Cultívala, fortalécela y cuídala ahora! Es el más grande regalo que puedes ofrecerle al mundo. ¡Déjala brillar!
lunes, 7 de noviembre de 2011
EL ABANDONO
Hace mucho tiempo, en un pequeño pueblo de algun lugar,
vivia un señor con sus cuatro hijos, el menor de los cuales tenia treinta años.
El padre tenia algo mas de 60 años, pero como en esa epoca el promedio de vida rondaba los cuarenta años, era practicamente anciano y, por tanto, tenia todos los problemas propios de la senectud...
Su cabeza, su cuerpo, sus esfinteres, su capacidad de valerse por si mismo...,nada de esto
funcionaba bien en el padre.
Un dia el hijo mas joven se caso y se fue de casa.Se genero entonces un gran problema: el padre se quedaria solo. La madre habia muerto a raiz del ultimo parto y los otros hermanos ya estaban casados.
En consecuencia, no habia nadie que pudiera hacerse cargo del viejo, con el agravante de que no eran epocas en las que hubieran geriatricos ni mucho dinero para pagarle a alguien y que se ocupara de el.
Lo hijos empezaron a sentir que, pese al amor que le tenian, el padre era una verdadera complicacion.
Se reunieron para conversar acerca de cual seria el futuro del padre. En un momento dado, se les ocurre que podian hacer turnos. Pero pronto advierten que eso no va a ser suficiente y, ademas, significa un gran costo para sus vidas. Y entonces, casi sin darse cuenta empeizan a pensar que lo mejor que les podia pasar era que el padre muriera.
Pese al dolor que significaba para ellos ese reconocimiento, pronto advirtieron que no podian esperar a que eso ocurriera, porque el padre podria vivir muchos años mas en aquella situacion.
Y entonces, misteriosamente, a uno de ellos se le ocurrio que, quiza, solo deberian esperar a que el invierno terminara con el. Y asi fue como imaginaron que si entraban en el bosque y el padre se perdia, el frio y los lobos harian el resto.
Lloraron por esto, pero asumieron lentamente que tenian que hacer algo, y decidieron esperar a la primera nevada que estaba proxima.
Cuando una mañana amanecio todo cubierto de nieve, los cuatro hermanos se reunieron y le dijeron al pedre:
-Papa, vistete que vamos a salir.
-¿Salir? ¿con la nieve?- pregunto el padre, sin comprender.
Pero los hijos respondieron:
-¡Si, vamos!.
El padre que sabia que su memoria tenia lapsos, decidio acatar con sumision la decision de los hijos. Lo vistieron, lo abrigaron y se marcharon los cinco rumbo al bosque.
Una vez alli, buscaron un lugar para abandonarlo y desaparecer rapidamente. Cuando llegaron a un claro,
de pronto, el padre dijo:
-Es aqui.
-¿Que?- preguntaron asombrados los hijos.
-Es aqui- repitio el anciano.
Supuestamente el anciano no tenia lucidez suficiente para darse cuenta de lo que estaba ocurriendo.
Ellos, ademas, se habian cuidado muy bien de no decirlo.¿A que se referia el padre?
-Aqui, aqui, este es el lugar- insistio
-¿Que lugar, Papa? ¿que lugar?
-Este es el lugar donde hace veinticinco años abandone a mi padre....
Lo que siembres...cosecharas.
jueves, 3 de noviembre de 2011
LUZ EN LA OSCURIDAD
Había una vez, hace cientos de años, en una ciudad de Oriente, un hombre que una noche caminaba por las oscuras calles llevando una lámpara de aceite encendida. La ciudad era muy oscura en las noches sin luna como aquella.
En determinado momento, se encuentra con un amigo. El amigo lo mira y de pronto lo reconoce.
Se da cuenta de que es Guno, el ciego del pueblo. Entonces, le dice:
– Que haces Guno, tu ciego, con una lámpara en la mano? Si tu no ves…
Entonces, el ciego le responde: – Yo no llevo la lámpara para ver mi camino. Yo conozco la oscuridad de las calles de memoria. Llevo la luz para que otros encuentren su camino cuando me vean a mi…
– No solo es importante la luz que me sirve a mi, sino también la que yo uso para que otros puedan también servirse de ella. Cada uno de nosotros puede alumbrar el camino para uno y para que sea visto por otros, aunque uno aparentemente no lo necesite. Alumbrar el camino de los otros no es tarea fácil…
Muchas veces en vez de alumbrar oscurecemos mucho más el camino de los demás… Cómo? A través del desaliento, la crítica, el egoísmo, el desamor, el odio, el resentimiento…
martes, 18 de octubre de 2011
SABIDURIA CANINA
Aprende a actuar con sabiduria canina. Intentalo, vale la pena:
1. Nunca dejes pasar la oportunidad de sali a pasear
.
2. Experimenta la sensacion del aire fresco y del viento en tu cara solo por placer.
3. Cuando alguien a quien amas se aproxima, corre para saludarlo.
4. Cuando haga falta, practica la obediencia.
5. Deja que los demas conozcan cuando estan invadiendo tu territorio.
6. Siempre que puedas, echate una siesta y estirate antes de levantarte.
7. Corre, salta y juega diariamente.
8. Se siempre leal.
9. Come con gusto y con entusiasmo, pero detente cuando ya estes satisfecho.
10. Nunca pretendas ser algo que no eres.
11.Si lo que deseas esta enterrado, cava hasta encontrarlo.
12. Cuando alguien tenga un mal dia, guarda silencio,sientate cerca de el y trata de agradarlo.
13. Evita morder ante cualquier problema.
14. En los dias calidos acuestate sobre tu espalda en el prado.
15. Cuando te sientas feliz, baila y balancea tu cuerpo.
16. No importa cuantas veces seas censurado, no asumas ningun rencor y no te entristezcas...
.
17.Alegrate por el simple placer de una caminata.
18. Mantente siempre alerta pero trranquilo.
19. Da cariño con alegria y deja que te acaricien.
jueves, 6 de octubre de 2011
EL CONDOR
Un campesino encontro un huevo muy grande y se lo llevo hasta su casa.
-¿Sera una avestruz?--pregunto a su mujer.
-No. Es demasiado abultado--dijo el abuelo.
-Voy a dejarselo a la pava que esta empollando huevos. Tal vez, con el tiempo, salga algo.
Y asi lo hizo.
Cuenta la historia que a los quince dias nacio un pavito oscuro, grande, nervioso, que con mucha avidez comio todo el alimento que encontro a su alrededor.
Pasado un tiempo el joven pavito miro a su mama con vivacidad y de dijo entusiansa:
-Bueno, ¿ahora vamos a volar?
LA mama pava se sorprendio mucho de la proposicion de su flamante crio, y le explico:
-Mira, los pavos no vuelan. Ademas, te hece mal comer deprisa.
Entonces trataron de que el pavito comiera mas despacio, el mejor alimento y en la medida justa.
El pavito terminaba su comida y les decia a sus hermanos:
-Vamos muchachos, ¡A volar!
Todos los pavos le explicaban:
-Los pavos no vuelan, a ti te hace mal la comida.
El pavito fue hablando mas de comer y menos de volar. Y crecio y muerio en la pavada general.
¡¡¡PERO ERA UN CONDOR!!!
Habia nacido para volar hasta los siete mil metros.
¡Pero nadie en la pavada volava!
MORALEJA:
El riesgo de morir en la pavada general es muy grande. ¡como nadie vuela!
Muchas puertas estan abiertas porque nadie las cierra, y otras estan cerradas porque nadie las abre.
La verdadera proteccion esta en las alturas.Espacialmente si hay hambre de elevacion y buenas alas....
EL ELEFANTE
Cuando yo era chico me encantaban los circos, y lo que más me gustaba de los circos eran los animales. También a mí como a otros, después me enteré, me llamaba la atención el elefante. Durante la función, la enrome bestia hacia despliegue de su tamaño, peso y fuerza descomunal... pero después de su actuación y hasta un rato antes de volver al escenario, el elefante quedaba sujeto solamente por una cadena que aprisionaba una de sus patas clavada a una pequeña estaca clavada en el suelo. Sin embargo, la estaca era solo un minúsculo pedazo de madera apenas enterrado unos centímetros en la tierra. Y aunque la cadena era gruesa y poderosa me parecía obvio que ese animal capaz de arrancar un árbol de cuajo con su propia fuerza, podría, con facilidad, arrancar la estaca y huir. El misterio es evidente: ¿Qué lo mantiene entonces? ¿Por qué no huye?
Cuando tenía 5 o 6 años yo todavía no creía en la sabiduría de los grandes. Pregunté entonces a algún maestro, a algún padre, o a algún tío por el misterio del elefante. Alguno de ellos me explicó que el elefante no se escapaba porque estaba amaestrado. Hice entonces la pregunta obvia: -Si está amaestrado, ¿por qué lo encadenan? No recuerdo haber recibido ninguna respuesta coherente. Con el tiempo me olvide del misterio del elefante y la estaca... y sólo lo recordaba cuando me encontraba con otros que también se habían hecho la misma pregunta.
Hace algunos años descubrí que por suerte para mí alguien había sido lo bastante sabio como para encontrar la respuesta: El elefante del circo no se escapa porque ha estado atado a una estaca parecida desde muy, muy pequeño. Cerré los ojos y me imaginé al pequeño recién nacido sujeto a la estaca. Estoy seguro de que en aquel momento el elefantito empujó, tiró, sudó, tratando de soltarse. Y a pesar de todo su esfuerzo, no pudo. La estaca era ciertamente muy fuerte para él. Juraría que se durmió agotado, y que al día siguiente volvió a probar, y también al otro y al que le seguía... Hasta que un día, un terrible día para su historia, el animal aceptó su impotencia y se resignó a su destino.
Este elefante enorme y poderoso, que vemos en el circo, no se escapa porque cree -pobre- que NO PUEDE. Él tiene registro y recuerdo de su impotencia, de aquella impotencia que sintió poco después de nacer. Y lo peor es que jamás se ha vuelto a cuestionar seriamente ese registro. Jamás... jamás... intentó poner a prueba su fuerza otra vez...
Cada uno de nosotros somos un poco como ese elefante: vamos por el mundo atados a cientos de estacas que nos restan libertad. Vivimos creyendo que un monton de cosas no podemos hacerlas simplemente porque alguna vez probamos y no pudimos. El transcurso de la vida, las experiencias vividas y la propia madurez hace que cada dia nuestra manera de afrotar los retos cambie, asi que si ayer no podias....INTENTALO HOY
lunes, 12 de septiembre de 2011
SI YO TUVIERA MI VIDA PARA VIVIRLA DE NUEVO
En honor al mes de la historia de las mujeres y en memoria de Erma Bombeck quien perdió su batalla contra el cáncer.
(escrito después que ella descubriera que se estaba muriendo de cáncer).
Me habría ido a la cama cuando estaba enferma en vez de creer que la tierra se detendría si yo no estaba en ella al día siguiente
Hubiera encendido la vela rosada en forma de rosa antes de que se derritiera guardada en el armario.
(escrito después que ella descubriera que se estaba muriendo de cáncer).
Me habría ido a la cama cuando estaba enferma en vez de creer que la tierra se detendría si yo no estaba en ella al día siguiente
Hubiera encendido la vela rosada en forma de rosa antes de que se derritiera guardada en el armario.
Habría invitado a mis amigos a cenar sin importarme la suciedad de la alfombra y el sofá desordenado.
Habría comido las palomitas de maíz en el "salón de las visitas" y me habría preocupado menos del engorro que suponía cuando alguien quería encender el fuego en la chimenea.
Habría dado mi tiempo para escuchar a mi abuelo divagando sobre su juventud.
Habría compartido más el día a día con mi marido que con la oficina.
Me habría sentado en el prado sin importar las manchas de la hierba.
Habría llorado y reído menos viendo televisión y más mientras vivía la vida.
En lugar de evitar los malestares de los nueve meses de embarazo, habría atesorado cada momento y comprendido que la maravilla que crecía dentro de mi, era mi única oportunidad en la vida de asistir a Dios en un milagro.
Cuando mis hijos me besasen impetuosamente, nunca habría dicho "cuidado, estoy ocupada, ahora ve y lávate para la cena", Habría habido mas "te quiero" y más "lo siento"
Pero sobre todo, quiero darle otra oportunidad a la vida, quiero aprovechar cada minuto. Mirar las cosas y realmente verlas... vivirlas y nunca volver atrás. ¡DEJAR DE PREOCUPARME POR LAS COSAS PEQUEÑAS Y COMENZAR A PREOCUPARME POR LAS COSAS BELLAS QUE SI IMPORTAN!!!
La fábula del erizo
Durante la Edad de hielo, muchos animales murieron a causa del frío.
Los erizos dándose cuenta de la situación, decidieron unirse en grupos. De esa manera se abrigarían y protegerían entre sí, pero las espinas de cada uno herían a los compañeros más cercanos, los que justo ofrecían más calor. Por lo tanto decidieron alejarse unos de otros y empezaron a morir congelados.
Así que tuvieron que hacer una elección, o aceptaban las espinas de sus compañeros o desaparecían de la Tierra. Con sabiduría, decidieron volver a estar juntos. De esa forma aprendieron a convivir con las pequeñas heridas que la relación con una persona muy cercana puede ocasionar, ya que lo más importante es el calor del otro.
De esa forma pudieron sobrevivir.
Moraleja de la historiaLa mejor relación no es aquella que une a personas perfectas, sino aquella en que cada individuo aprende a vivir con los defectos de los demás y admirar sus cualidades.
lunes, 5 de septiembre de 2011
LA MEJOR MAESTRA
El primer día de clase, la señorita Ángela, maestra del último curso de Infantil, les dijo a todos sus alumnos que a todos quería por igual. Pero eso no era del todo cierto, ya que en la primera fila se encontraba, hundido en su pupitre, Juan García, a quien la profesora Ángela conocía desde el año anterior y había observado que era un niño que no jugaba bien con los otros niños, que sus ropas estaban desaliñadas y que necesitaba constantemente de un buen aseado.
Con el paso del tiempo, la relación entre la profesora y Juan se volvió desagradable, hasta el punto que ésta comenzó a sentir una preocupante antipatía por este alumno.
Un día, la dirección de la escuela le pidió a la señorita Ángela revisar los expedientes anteriores de cada niño de su clase para así comprobar su evolución. Ella puso el expediente de Juan el último, dudando incluso de leerlo. Sin embargo, cuando llegó a su archivo se llevó una gran sorpresa.
La maestra de segundo año escribía: Juan es un niño brillante con una sonrisa espontánea y sincera. Realiza sus desempeños con esmero y tiene buenos modales; es un deleite tenerlo cerca.
Su maestra de tercer año escribió: Juan es un excelente alumno, apreciado y querido por sus compañeros, pero tiene problemas en casa debido a la tensa relación de pareja que mantienen sus padres.
La maestra de cuarto año escribió: los constantes problemas en casa de Juan han provocado la separación de sus padres; su madre se ha refugiado en la bebida, y su padre apenas va a visitarle. Estas circunstancias están provocando un serio deterioro en su desempeño escolar, ya que no asiste a clase con la asiduidad y puntualidad característica, y cuando lo hace, provoca altercados con sus compañeros o se duerme.
En ese momento, la señorita Ángela se dio cuenta del problema, y se sintió culpable y apenada, sentimiento que creció cuando al llegar las fechas navideñas, todos los alumnos le llevaron los regalos envueltos en papeles brillantes y preciosos lazos, menos Juan, quién envolvió torpemente el suyo en papel de periódico. Algunos niños comenzaron a reír cuando ella encontró dentro de esos papeles arrugados, un brazalete de piedras al que le faltaban algunas cuentas, y un frasco de perfume a medio terminar. La señorita intentó minimizar las burlas que estaba sufriendo Juan, alabando la belleza del brazalete, y echándose un poco de perfume en el cuello y las muñecas.
Juan García se quedó ese día después de clase solo para decir: señorita Ángela, hoy oliste como cuando yo era feliz.
Después de que todos los niños se fueran, Ángela estuvo llorando durante una larga hora. Desde ese mismo día, renunció a enseñar solo lectura, escritura y aritmética, y comenzó a introducir la enseñanza de valores, sentimientos y principios a los niños. A medida que pasaba el tiempo, Ángela empezó a tomar un especial cariño a Juan, y cuanto más trabajaba con él desde el afecto y la comprensión, más despertaba a la vida la mente de aquél chavalín desaliñado. Cuanto más lo motivaba, más rápido aprendía, cuanto más lo quería, más comprendía. Y así, de este modo, al final del año, Juan se había convertido en uno de los niños más espabilados de la clase.
Un año después, la señorita Ángela encontró una nota de Juan debajo de la puerta de su clase contándole, que ella era la mejor maestra que había tenido en su vida.
Pasaron 7 años antes de que recibiera otra nota de Juan. Esta vez le contaba que había terminado primaria y que había obtenido una de las calificaciones más altas de su clase, y que todavía ella era la mejor maestra que había tenido.
Pasaron 7 años, y recibió otra carta. Esta vez explicándole que no importando lo difícil que se habían puesto las cosas en ocasiones, y los esfuerzos que habían tenido que realizar para sacar adelante los estudios, había permanecido en la escuela y pronto se matricularía en la Universidad, asegurándole a la señorita Ángela, que ella seguía siendo la mejor maestra que había tenido en su vida.
7 años más tarde recibió una carta más. En esta ocasión le explicaba que después de haber recibido su título universitario, decidió ir un poco más lejos, seguir estudiando y aprendiendo cosas nuevas. En la firma de su carta, llamaba la atención la longitud de su nombre: Dr. Juan García Corrales. En la posdata, aparecían las siguientes palabras: sigues siendo la mejor maestra que he tenido en mi vida.
Al poco tiempo, y sin Ángela esperárselo, le llegó otra carta en la que Juan le contaba que había conocido a una chica y que se iba a casar. Le explicó que su madre había muerto hacía poco tiempo, y le preguntó si accedería a sentarse en el lugar reservado para la madre del novio. Por supuesto, ella aceptó.
Para el día de la boda, Ángela se vistió con sus mejores galas, se puso aquél brazalete de piedras faltantes que un día Juan le regalara, y se aseguró de usar el mismo perfume que le recordaba a Juan los tiempos de la felicidad.
Cuando llegó el día señalado, y se vieron las escalinatas de la iglesia, el Doctor Juan García, apenas reconocerla, se disculpó de sus acompañantes y se dirigió diligentemente hacia donde ella le miraba con emocionada admiración. Con una sonrisa cómplice se fundieron en un amoroso abrazo, mientras el Doctor le susurraba al oído: Gracias señorita Ángela por creer en mí. Muchas gracias por hacerme sentir importante y por enseñarme que yo podía marcar la diferencia. La señorita Ángela con lágrimas en los ojos, le contestó: Juan, estás equivocado. Tú fuiste quien me enseñó que yo podría marcar esa diferencia. No sabía como enseñar hasta que te conocí.
Con el paso del tiempo, la relación entre la profesora y Juan se volvió desagradable, hasta el punto que ésta comenzó a sentir una preocupante antipatía por este alumno.
Un día, la dirección de la escuela le pidió a la señorita Ángela revisar los expedientes anteriores de cada niño de su clase para así comprobar su evolución. Ella puso el expediente de Juan el último, dudando incluso de leerlo. Sin embargo, cuando llegó a su archivo se llevó una gran sorpresa.
La maestra de segundo año escribía: Juan es un niño brillante con una sonrisa espontánea y sincera. Realiza sus desempeños con esmero y tiene buenos modales; es un deleite tenerlo cerca.
Su maestra de tercer año escribió: Juan es un excelente alumno, apreciado y querido por sus compañeros, pero tiene problemas en casa debido a la tensa relación de pareja que mantienen sus padres.
La maestra de cuarto año escribió: los constantes problemas en casa de Juan han provocado la separación de sus padres; su madre se ha refugiado en la bebida, y su padre apenas va a visitarle. Estas circunstancias están provocando un serio deterioro en su desempeño escolar, ya que no asiste a clase con la asiduidad y puntualidad característica, y cuando lo hace, provoca altercados con sus compañeros o se duerme.
En ese momento, la señorita Ángela se dio cuenta del problema, y se sintió culpable y apenada, sentimiento que creció cuando al llegar las fechas navideñas, todos los alumnos le llevaron los regalos envueltos en papeles brillantes y preciosos lazos, menos Juan, quién envolvió torpemente el suyo en papel de periódico. Algunos niños comenzaron a reír cuando ella encontró dentro de esos papeles arrugados, un brazalete de piedras al que le faltaban algunas cuentas, y un frasco de perfume a medio terminar. La señorita intentó minimizar las burlas que estaba sufriendo Juan, alabando la belleza del brazalete, y echándose un poco de perfume en el cuello y las muñecas.
Juan García se quedó ese día después de clase solo para decir: señorita Ángela, hoy oliste como cuando yo era feliz.
Después de que todos los niños se fueran, Ángela estuvo llorando durante una larga hora. Desde ese mismo día, renunció a enseñar solo lectura, escritura y aritmética, y comenzó a introducir la enseñanza de valores, sentimientos y principios a los niños. A medida que pasaba el tiempo, Ángela empezó a tomar un especial cariño a Juan, y cuanto más trabajaba con él desde el afecto y la comprensión, más despertaba a la vida la mente de aquél chavalín desaliñado. Cuanto más lo motivaba, más rápido aprendía, cuanto más lo quería, más comprendía. Y así, de este modo, al final del año, Juan se había convertido en uno de los niños más espabilados de la clase.
Un año después, la señorita Ángela encontró una nota de Juan debajo de la puerta de su clase contándole, que ella era la mejor maestra que había tenido en su vida.
Pasaron 7 años antes de que recibiera otra nota de Juan. Esta vez le contaba que había terminado primaria y que había obtenido una de las calificaciones más altas de su clase, y que todavía ella era la mejor maestra que había tenido.
Pasaron 7 años, y recibió otra carta. Esta vez explicándole que no importando lo difícil que se habían puesto las cosas en ocasiones, y los esfuerzos que habían tenido que realizar para sacar adelante los estudios, había permanecido en la escuela y pronto se matricularía en la Universidad, asegurándole a la señorita Ángela, que ella seguía siendo la mejor maestra que había tenido en su vida.
7 años más tarde recibió una carta más. En esta ocasión le explicaba que después de haber recibido su título universitario, decidió ir un poco más lejos, seguir estudiando y aprendiendo cosas nuevas. En la firma de su carta, llamaba la atención la longitud de su nombre: Dr. Juan García Corrales. En la posdata, aparecían las siguientes palabras: sigues siendo la mejor maestra que he tenido en mi vida.
Al poco tiempo, y sin Ángela esperárselo, le llegó otra carta en la que Juan le contaba que había conocido a una chica y que se iba a casar. Le explicó que su madre había muerto hacía poco tiempo, y le preguntó si accedería a sentarse en el lugar reservado para la madre del novio. Por supuesto, ella aceptó.
Para el día de la boda, Ángela se vistió con sus mejores galas, se puso aquél brazalete de piedras faltantes que un día Juan le regalara, y se aseguró de usar el mismo perfume que le recordaba a Juan los tiempos de la felicidad.
Cuando llegó el día señalado, y se vieron las escalinatas de la iglesia, el Doctor Juan García, apenas reconocerla, se disculpó de sus acompañantes y se dirigió diligentemente hacia donde ella le miraba con emocionada admiración. Con una sonrisa cómplice se fundieron en un amoroso abrazo, mientras el Doctor le susurraba al oído: Gracias señorita Ángela por creer en mí. Muchas gracias por hacerme sentir importante y por enseñarme que yo podía marcar la diferencia. La señorita Ángela con lágrimas en los ojos, le contestó: Juan, estás equivocado. Tú fuiste quien me enseñó que yo podría marcar esa diferencia. No sabía como enseñar hasta que te conocí.
domingo, 4 de septiembre de 2011
EL SABIO
Un sabio, cierta tarde, llegó a la ciudad de Akbar. La gente no dio mucha importancia a su presencia, y sus enseñanzas no consiguieron interesar a la población. Incluso después de algún tiempo llegó a ser motivo de risas y burlas de los habitantes de la ciudad.
Un día, mientras paseaba por la calle principal de Akbar, un grupo de hombres y mujeres empezó a insultarlo. En vez de fingir que los ignoraba, el sabio se acercó a ellos y los bendijo.
Uno de los hombres comentó:
- "¿Es posible que, además, sea usted sordo? ¡Gritamos cosas horribles y usted nos responde con bellas palabras!".
"Cada uno de nosotros sólo puede ofrecer lo que tiene" -fue la respuesta del sabio-.
Este corto relato me hace pensar muchisimo en lo todos llevamos dentro, pero es que a veces en muy dificil contestar a una ofensa con bellas palabras ... seguiremos trabajando en ello.
Un día, mientras paseaba por la calle principal de Akbar, un grupo de hombres y mujeres empezó a insultarlo. En vez de fingir que los ignoraba, el sabio se acercó a ellos y los bendijo.
Uno de los hombres comentó:
- "¿Es posible que, además, sea usted sordo? ¡Gritamos cosas horribles y usted nos responde con bellas palabras!".
"Cada uno de nosotros sólo puede ofrecer lo que tiene" -fue la respuesta del sabio-.
Este corto relato me hace pensar muchisimo en lo todos llevamos dentro, pero es que a veces en muy dificil contestar a una ofensa con bellas palabras ... seguiremos trabajando en ello.
jueves, 25 de agosto de 2011
martes, 23 de agosto de 2011
LA TRISTEZA Y LA FURIA
En un reino encantado donde los hombres nunca pueden
llegar, o quizás donde los hombres transitan eternamente sin darse
cuenta... En un reino mágico, donde las cosas no tangibles, se
vuelven concretas. Había una vez... un estanque maravilloso.
Era una laguna de agua cristalina y pura donde nadaban peces
de todos los colores existentes y donde todas las tonalidades del
verde se reflejaban permanentemente...
Hasta ese estanque mágico y transparente se acercaron a
bañarse haciéndose mutua compañía, la tristeza y la furia.
Las dos se quitaron sus vestimentas y desnudas las dos
entraron al estanque.
La furia, apurada, con prisas (como siempre esta la furia),
apresurada -sin saber porqué- se baño rápidamente y más
rápidamente aún, salió del agua...
Pero la furia es ciega, o por lo menos no distingue claramente
la realidad, así que, desnuda y con prisas, se puso, al salir, la
primera ropa que encontró...
Y sucedió que esa ropa no era la suya, sino la de la tristeza...
Y así vestida de tristeza, la furia se fue.
Muy calma, y muy serena, dispuesta como siempre a quedarse
en el lugar donde está, la tristeza terminó su baño y sin ningún
apuro (o mejor dicho, sin conciencia del paso del tiempo), con
pereza y lentamente, salió del estanque.
En la orilla se encontró con que su ropa ya no estaba.
Como todos sabemos, si hay algo que a la tristeza no le gusta
es quedar al desnudo, así que se puso la única ropa que había junto
al estanque, la ropa de la furia.
Cuentan que desde entonces, muchas veces uno se encuentra
con la furia, ciega, cruel, terrible y enfadada, pero si nos damos el
tiempo de mirar bien, encontramos que esta furia que vemos es sólo
un disfraz, y que detrás del disfraz de la furia, en realidad... está
escondida la tristeza.
No es la primera vez que subo este precioso cuento de Jorge Bucai
y ten por seguro que no sera la ultima tampoco...me gusta mucho y lo reelo
de vez en cuando para no olvidar que la tristeza es timida y le gusta andar
escondida...Elisa Lidon.
llegar, o quizás donde los hombres transitan eternamente sin darse
cuenta... En un reino mágico, donde las cosas no tangibles, se
vuelven concretas. Había una vez... un estanque maravilloso.
Era una laguna de agua cristalina y pura donde nadaban peces
de todos los colores existentes y donde todas las tonalidades del
verde se reflejaban permanentemente...
Hasta ese estanque mágico y transparente se acercaron a
bañarse haciéndose mutua compañía, la tristeza y la furia.
Las dos se quitaron sus vestimentas y desnudas las dos
entraron al estanque.
La furia, apurada, con prisas (como siempre esta la furia),
apresurada -sin saber porqué- se baño rápidamente y más
rápidamente aún, salió del agua...
Pero la furia es ciega, o por lo menos no distingue claramente
la realidad, así que, desnuda y con prisas, se puso, al salir, la
primera ropa que encontró...
Y sucedió que esa ropa no era la suya, sino la de la tristeza...
Y así vestida de tristeza, la furia se fue.
Muy calma, y muy serena, dispuesta como siempre a quedarse
en el lugar donde está, la tristeza terminó su baño y sin ningún
apuro (o mejor dicho, sin conciencia del paso del tiempo), con
pereza y lentamente, salió del estanque.
En la orilla se encontró con que su ropa ya no estaba.
Como todos sabemos, si hay algo que a la tristeza no le gusta
es quedar al desnudo, así que se puso la única ropa que había junto
al estanque, la ropa de la furia.
Cuentan que desde entonces, muchas veces uno se encuentra
con la furia, ciega, cruel, terrible y enfadada, pero si nos damos el
tiempo de mirar bien, encontramos que esta furia que vemos es sólo
un disfraz, y que detrás del disfraz de la furia, en realidad... está
escondida la tristeza.
No es la primera vez que subo este precioso cuento de Jorge Bucai
y ten por seguro que no sera la ultima tampoco...me gusta mucho y lo reelo
de vez en cuando para no olvidar que la tristeza es timida y le gusta andar
escondida...Elisa Lidon.
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